ALCÁZAR DE SAN JUAN

Convertir un desánimo en la energía que alimenta el motor arquitectónico, ese fue el punto de partida, el trampolín para esta pequeña reforma de un piso en un bloque plurifamiliar en el centro de Alcázar de San Juan.

Se trata de un edificio emblemático, de los años setenta, el primer experimento de vida colectiva en la localidad. Un edificio pensado con la generosidad que caracterizaba, echando actualmente la vista atrás, a la arquitectura de los años setenta y ochenta. Generosas zonas comunes, materiales nobles, ascensores para pocos vecinos, ventilación cruzada…

Simplemente ordenar y actualizar.

O tal vez, solo actualizar, actualizar a un nuevo núcleo familiar, más pequeño y con materiales actuales, y ordenar zona de día y zona de noche, potenciando las vistas existentes en cada una de las zonas, ya que es posible ver toda la ciudad gracias a poseer dos fachadas en sentidos contrarios, noroeste – sureste. Un lujo en bloques de vivienda plurifamiliar, que en aquellos años era normalidad, detalles que invitan a un horizonte prospectivo, ansioso de recordarle a la actualidad nuevos entusiasmos arquitectónicos olvidados por no tener tiempo a echar la vista atrás.

Dar visibilidad a elementos existentes que ayudasen a construir una identidad personalizada, fué algo que sucedió durante los trabajos de ejecución, intentando que fuesen una vía de escape para la actualización tecnológica.

De algún modo una huella optimista que ha ayudado a construir un futuro.